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MIRARI ARTIME
Sábado, 6 de marzo 2010, 03:40
Las marismas de Urdaibai se llenan de arena. En los últimos años, el ritmo de acumulación se ha incrementado de tal manera que ha agudizado su colmatación natural, un proceso que se crea cuando la cantidad de restos sólidos satura la capacidad de los humedales convirtiéndolos en barrizales. Los estudios realizados indican que el estuario se rellena de arenas procedentes de la plataforma marina adyacente a la desembocadura de la ría.
Una de las causas de este fenómeno es natural. «La asimetría de la marea produce que las corrientes de llenante presenten mayor capacidad de transporte sedimentario que las de vaciante y, por lo tanto, den lugar a una progresiva acumulación de sedimentos», asegura la consejera de Medio Ambiente, Planificación, Agricultura y Pesca del Gobierno vasco, Pilar Unzalu. Otra de las explicaciones reside en las operaciones de dragado.
Los vertidos han desecado zonas anteriormente intermareales, disminuyendo las superficies que se crea entre los límites de la bajamar y pleamar. Además, esas áreas han servido como fuente sedimentaria para que se produzca el relleno del estuario. Para Unzalu, las desecaciones de las marismas y la construcción de diques también «han disminuido la zona intermareal» y han agravado la situación. Asimismo, la aceleración de la erosión en la ladera provocadas por las cortas de las plantaciones de pino de Monterrey han puesto en circulación materiales que sedimentan la ría.
Equilibrio
Este proceso incide de manera directa en los hábitat de las diferentes especies. De hecho, el Gobierno vasco reconoce que los vertidos de arenas sobre zonas intermareales fangosas desde 1973 han generado la paulatina disminución de ambientes de especial interés para la avifauna. «Junto a esa degradación se ha producido una proliferación de especies exóticas invasoras como la 'Baccharis halimifolia'», explica. Ese arbusto invasor ocupa cerca de 100 hectáreas de las marismas.
Para restablecer el equilibrio, el Ejecutivo autónomo sostiene que los estudios llevados a cabos concluyen que no es conveniente acometer operaciones de dragado. «Se deben realizar los menos posibles y siempre rigurosamente monitorizados», indican. En cambio, señala que es necesario eliminar todas las barreras antrópicas -diques- que limiten la expansión del volumen de agua que se mueve en cada marea a lo largo del estuario. A este respecto, se trabaja en un proyecto para la reactivación del canal antiguo en la zona superior del estuario y también se planea la creación de equipamientos para habilitar senderos interpretativos de uso público. Un plan que afectará a una superficie de 192 hectáreas.
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