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JON FERNÁNDEZ
Martes, 9 de febrero 2010, 10:02
El embrollo que rodea al Guggenheim de Urdaibai toma un nuevo rumbo. Mes y medio después de que los dos principales socios en la gestión del museo de Bilbao -la Diputación vizcaína y el Gobierno vasco- escenificaran sus diferencias sobre el proyecto en el patronato de la institución, la Administración vizcaína ha modulado su mensaje para intentar llegar a un punto de encuentro. El diputado general, José Luis Bilbao, ya no le pide al lehendakari que le deje levantar el museo en solitario si no quiere participar en él. En una extensa carta enviada la semana pasada, ofrece a Patxi López abandonar «los tiempos de descalificaciones de brocha gorda» y abrir una negociación «a calzón quitado» con el único objetivo de lograr un consenso.
Fue el propio Bilbao quien desveló ayer la existencia de la misiva, en la que propone crear una mesa negociadora en la que estén representados los tres patronos fundadores de la pinacoteca; es decir, las dos administraciones y la Fundación Salomon R. Guggenheim de Nueva York. «Vamos a sentarnos las horas que haga falta, a encontrar soluciones sin aspavientos o grandes titulares. Sin buscar la confrontación», reclamó en una entrevista en ETB. El dirigente se mostró conciliador y abierto a mantener «un debate sereno, tranquilo, riguroso, con papeles».
Desde la dirección del PNV se ha impulsado la adopción de un talante menos beligerante con el Ejecutivo de Patxi López, en vista de que la disputa dialéctica entre los primeros espadas de ambas instituciones iba subiendo de tono. La intención de los peneuvistas es «enfriar» las tensas relaciones que mantienen con el Gobierno socialista para no dar al traste con un proyecto que consideran estratégico para Euskadi. No olvidan, además, que los estatutos del Guggenheim otorgan al Ejecutivo autónomo el derecho de veto a cualquier iniciativa y la ampliación del museo, de momento, no parece convencerle.
Este viraje en el PNV ha causado satisfacción y cierta sorpresa en Ajuria Enea. Sobre todo, porque el Gobierno de Vitoria asegura haber propuesto «desde el primer momento» la apertura de un diálogo sereno con la institución foral, un proceso de reflexión que se prolongaría durante seis meses -hasta junio, cuando está prevista la próxima reunión del patronato-. «Ha sido la propia Diputación la que, de forma unilateral y desde fuera del patronato del Museo Guggenheim Bilbao, ha planteado la construcción de un nuevo museo como única fórmula para enfocar el desarrollo de Busturialdea», replicó un portavoz de Lehendakaritza.
¿Acepta entonces el Gobierno la mano tendida del diputado general? Sí, pero con condiciones. Según explicaron las mismas fuentes, en el Ejecutivo están dispuestos a discutir cuál es la mejor solución para reactivar Busturialdea, «pero de forma abierta, sin apriorismos, y buscando actuaciones que tengan en cuenta tanto los valores medio ambientales de la zona como los intereses de sus habitantes». Varias consejerías -Cultura, Medio Ambiente, Economía e Industria- llevan ya varios meses trabajando en ese asunto.
«Dejarse los piños»
No parece sencillo que las instituciones puedan llegar a un acuerdo después de que la Diputación le haya puesto fecha al inicio de las obras -2011- sin contar con el gabinete socialista o que la consejera de Cultura, Blanca Urgell, haya cuestionado en varias ocasiones el proyecto y la experiencia de la marca neoyorquina en museos no urbanos. José Luis Bilbao le respondió ayer. «¿Cuántas ciudades del mundo se dejarían los piños porque el Guggenheim se instale en su territorio?», se preguntó.
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