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FERMÍN APEZTEGUIA
Domingo, 6 de abril 2014, 03:22
Internet ha cambiado la relación entre el médico y el paciente de manera radical. Nuestros abuelos acudían a la consulta médica con el máximo respeto, incluso con temor a preguntar. El médico entonces era toda una autoridad, casi un dios al que se veneraba y se rendía pleitesía. Sus hijos, la generación de nuestros padres, comenzaron a ser pacientes informados, los primeros, con suficiente formación y capacidad crítica como para poner en apuros con sus preguntas a los especialistas de la bata blanca. El sector, ahora, ha dado un paso más en este camino y comienza a hablar ya de medicina participativa, un nuevo ámbito de colaboración, donde se busca que el enfermo, conocedor en muchos casos al dedillo de su proceso, participe junto con el médico en la toma de decisiones relacionadas con su salud.
"El médico ya no puede ser alguien tan autoritario como fue en el pasado. Sus pacientes saben mucho de medicina, porque se manejan con destreza y libertad por Internet, y porque tienen acceso, en muchas ocasiones, a la misma información a la que llegas tú como médico. Las decisiones que se tomen han de ser compartidas". La reflexión pertenece a la especialista bilbaína Blanca Usoz, miembro de la Academia Americana de Medicina Participativa, una especialidad aún en desarrollo en España. La medicina, según explica, es ya un amplísimo campo del saber, donde las certezas cambian con demasiada rapidez y el conocimiento se ha vuelto inabarcable para el cerebro humano.
En esta nueva forma de relación entre los profesionales de la salud y sus usuarios, la humildad, más que una virtud destacada, ha de ocupar un espacio determinante. "Los médicos hemos de tener la suficiente humildad como para reconocer que algo no sabemos, que los hemos de consultar; y los pacientes, por su parte, para admitir que su conocimiento puede ser muy amplio, ayudar incluso en momentos importantes del proceso terapéutico, pero que la responsabilidad y la decisión finales corresponden al médico", reflexiona Blanca Usoz.
Uno de los obstáculos más frecuentes con que médicos y pacientes se encuentran en este camino es la inmensa cantidad de páginas de salud, no ya tóxicas, sino inútiles que pueblan la Red. A los contenidos con informciones inexactas se suman los que se quedan para siempre en la nube sin actualizar y que, desde el punto de vista informativo, actúan como una epidemia infecciosa. Ofrecen al paciente información desfasada, que puede ser causa de un dolor innecesario y, lo que es peor, llevarle a tomar decisiones equivocadas. "Nosotros estamos para guiarles, para hacerles ver que están en un error, si lo están, y para asesorarles sobre lo que es bueno y es malo. Los médicos seguimos siendo nosotros", destaca la especialista vasca.
Afectados con conocimiento
El Departamento vasco de Salud tiene desde hace varios años en marcha un plan para la formación de lo que se ha venido en llamar pacientes activos, que busca formar a las personas con enfermedades crónicas con el objetivo de que tanto ellos como los médicos que les atienden logren un mejor control de su salud. El programa se enmarca dentro de una iniciativa de escuela de salud, mucho más ambiciosa, bautizada como Osakidetzaren Osasun Eskola, en la que han participado ya 1.600 pacientes y de la que han surgido ya 120 formadores. Más de un centenar de expertos -tanto profesionales sanitarios como afectados por distintas dolencias- que van ampliando la red de pacientes instruidos.
"Estamos midiendo resultados, que aún no son definitivos, pero por lo conseguido tenemos la certeza de que el método utilizado es eficaz. El paciente informado colabora en el manejo de la enfermedad y toma las riendas de su seguimiento", explica el especialista Andoni Arcelay, responsable del servicio de Integración y Cronicidad de Osakidetza.
Con ellos, Osakidetza trabaja aspectos muy diversos como el control de las emociones, la alimentación y la importancia del ejercicio físico, que aportan importantes beneficios tanto para el afectado como para la Administración sanitaria. La calidad de vida del paciente mejora -porque se considera que se cuida más y mejor- y el servicio de salud, a medio y largo plazo, ahorra costes económicos, porque evita visitas e ingresos innecesarios del paciente. Una red de profesionales, formada por médicos y enfermeras, apoyados por medios digitales, como una plataforma web donde se incorpora información actualizada y se intercambian experiencias, sirve de apoyo al colectivo. El servicio de salud de Euskadi se ha convertido, junto al de Andalucía y Cataluña, en pionero en la puesta en marcha de este tipo de iniciativas en España, que buscan adecuar la atención sanitaria a una nueva forma de entender las relaciones entre los distintos protagonistas de los servicios sanitarios.
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