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JULIO DíAZ DE ALDA
Lunes, 23 de diciembre 2013, 12:22
El 80% de lo socios de Eroski han apoyado la propuesta del Consejo Rector de asumir parte de las pérdidas, según han informado fuentes del grupo cooperativo. Los 8.500 socios estaban llamados a votar en cada centro de trabajo a lo largo de la semana pasada sobre si aceptaban asumir una parte de las pérdidas, en concreto, un 30%, mientras que el 70% iría a cargo de las reservas del grupo cooperativa. En concreto, esa medida propuesta por el Consejo Rector de Eroski, plantea que se pueda computar un 30% de las pérdidas al capital inicial aportado por los socios. Finalmente, la medida ha contado con el refrendo "mayoritario" de los cooperativistas, ha apuntado Eroski.
Tras años de acumular notables incrementos en el capital que aportaron en su día a la llegada a la empresa, los 8.500 socios de Eroski S. Coop. -la matriz del grupo de distribución vasco- se enfrentan a la ingrata obligación de asumir también las pérdidas impuestas por la intensa crisis que asola el mercado. La firma presidida por Agustín Markaide, que hasta ahora imputaba el 100% de las pérdidas a reservas, como sucedió en el ejercicio 2012 -algo que deterioraba su balance-, ha propuesto a sus socios un cambio en los criterios a la hora de repartir esos "números rojos".
Cada trabajador-propietario verá nacer junto a su cuenta de capital un apunte negativo -irá ligado a su nivel retributivo- que minorará ese dinero. Un monto que los socios sólo capitalizan cuando abandonan Eroski y que, mientras dure el Plan Estratégico 2013-2016 y haya pérdidas, será algo menor que hasta ahora.
La propuesta parte del consejo rector de Eroski S. Coop. y se ha explicado a los socios en numerosas reuniones celebradas durante las últimas semanas. Citas en las que el propio Markaide y el director general de Eroski, Javier Amézaga, han detallado la situación del grupo y han dado cuenta de esta nueva fórmula de reparto de los resultados negativos.
La semana pasada los socios acordaron en cada centro de trabajo dar luz verde a esta novedosa iniciativa. Un aprobado que se daba por hecho, ya que, a diferencia de lo sucedido en el último ejercicio, la empresa no ha planteado ni pretende plantear a los socios rebajas de salarios, aumentos de jornada ni ninguna otra medida de ajuste adicional.
¿Cómo funciona esa cuenta de capital de los socios? Quienes ingresan en la cooperativa hacen una aportación inicial a lo que los más veteranos llaman "la cuenta del muerto". Se trata de un fondo que cada año crece -también en función del nivel salarial de cada cual, que va del índice 1 al 7- con los beneficios de la compañía, si es que los hay. Hasta ahora, las ganancias netas de Eroski se dividían de esta forma: un 60% a reservas, un 10% a Obra Social y el 30% a los socios mediante los llamados retornos, esos que engordaban la citada cuenta.
Coherencia
Pues bien, lo que ahora se propone es cambiar los criterios para, «con coherencia y respetando ese mismo porcentaje», señalan fuentes de la empresa, distribuir las pérdidas de la siguiente manera: un 70% a reservas, entre voluntarias y obligatorias, y un 30% a una «nueva reserva negativa individualizada», explicó la cooperativa. Además, la empresa quiere echar mano de los 15 millones con que cuenta un fondo especial creado en los años 2007 y 2008, denominado de "reservas voluntarias singulares", y que ahora, previsiblemente, quedará a cero.
El efecto práctico para quienes quieran abandonar la empresa en los próximos cinco años será que, al pedir la cuenta, se les computará la de siempre pero también la nueva, que mermará un tanto el dinero tras su retirada. «Hay que destacar que el plan es que esa cuenta negativa se compense a sí misma en el momento en que regresen los beneficios», dijo la empresa, que subrayó que «este asunto se circunscribe a la gestión societaria y nada tiene que ver con la refinanciación de la deuda, que queda en el marco de la gestión empresarial».
Para contextualizar lo que significa la "cuenta del muerto" conviene hacer un repaso de cómo ha crecido ese colchón de los socios en el pasado reciente. Valga un ejemplo: un trabajador que entrara en Eroski en 1994 habría obtenido hasta el ejercicio 2012 en concepto de reparto de beneficios nada menos que nueve años adicionales de salario. Esto es, trabajó 17 pero cobró 26 anualidades. Es, o más bien era, la manera de retribuir el trabajo a los socios propietarios. En 2006, el año en que la empresa obtuvo sus mayores beneficios de la historia, todos los trabajadores recibieron 9 mensualidades adicionales, de las que cuatro se cobraron en metálico en la añorada paga del 31 de enero ("San Eroski", lo llamaban entonces) y otras cinco fueron a incrementar la "cuenta del muerto".
Entre 2004 y 2008, ese aporte económico añadido osciló entre 7,1 y 8,3 mensualidades (anticipos laborales en la jerga propia de la cooperativa) añadidas al salario anual.
Con este movimiento, la firma (el tercer operador del mercado de la distribución en España) mejoraría un tanto la "fotografía" de su balance financiero. Y es que en lugar de minorar las reservas por el importe del total de las pérdidas, hace partícipes a sus socios de ese arañazo a la cuenta.
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