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Sector energético

Otras oportunidades de oro que terminaron en fiasco

A. BARANDIARAN

Miércoles, 14 de agosto 2013, 02:35

Preferentes

El de las preferentes es uno de los capítulos más significativos y dramáticos de esta crisis debido a su largo alcance. Este producto complejo y de alto riesgo fue comercializado de forma masiva entre pequeños ahorradores a partir de 2009, cuando ya no gozaba del favor de los grandes inversores. El problema estalló en 2012, cuando los afectados cayeron en la cuenta de que su dinero estaba atrapado. Muchos descubrieron entonces que lo que el banco de su confianza les había vendido como un depósito seguro y reembolsable no era tal. Las preferentes tienen carácter perpetuo y para recuperar la inversión hay que acudir a un mercado que está totalmente cerrado. Al principio iban bien porque, si uno quería vender, la entidad se las colocaba a otro. Pero la cadena se rompió entre 2010 y 2011 y ya no había compradores.

Ante la indignación popular, la mayoría de bancos y empresas propuso como solución canjes por acciones o bonos. Pero las cajas con ayudas públicas se vieron limitadas en este sentido. Europa obligó a que los preferentistas asumieran parte de la factura del rescate en forma de quitas. Los 238.000 afectados de Bankia, por ejemplo, sufrieron un primer tijeretazo del 38% que se elevó al 70% por la evolución de las acciones que se entregaron a cambio de las preferentes. Por eso el 76% ha acudido al arbitraje puesto en marcha. La situación de Catalunya Caixa y Novagalicia, también nacionalizadas, es muy similar.

Aportaciones Eroski Fagor

Mención aparte requiere el caso de las aportaciones de Eroski y Fagor, con 40.000 afectados, la mayoría de ellos en el País Vasco. Como las preferentes, también son deuda perpetua y muchos afectados aseguran que los bancos y cajas comercializadores no les advirtieron de ello cuando se las vendieron. En el mercado cotizan por debajo del 40% del nominal, lo que supone unas pérdidas superiores al 60%. Al menos, y a diferencia de las preferentes, los titulares siguen cobrando puntualmente los intereses, que no están condicionados a la obtención de beneficios. Eroski ha manifestado su disposición a dar una solución global, pero reclama que todas las partes implicadas se sienten a negociar.

Fórum y Afinsa

Lo de Fórum y Afinsa fue una estafa piramidal en toda regla. Alrededor de 470.000 familias cayeron en sus redes. Las empresas filatélicas prometían una rentabilidad muy elevada, supuestamente respaldada por unos sellos cuyo precio se inflaba artificialmente o que ni siquiera existían. En verdad las ganancias se pagaban con la captación de nuevos "estafados", en lo que se conoce como "esquema Ponzi". En general, los ahorradores abonaban una cantidad mensual durante años y, pasado ese tiempo, empezaban a cobrar una renta. El castillo de naipes se derrumbó por una investigación de la Agencia Tributaria en 2006. Siete años después de la estafa, Afinsa solo ha devuelto el 5% y Fórum, el 10%. La Audiencia Nacional eximió al Estado de indemnizar a los afectados en 2010 con el argumento de que su actividad no dependía de la supervisión de las autoridades financieras.

Madoff

También tuvo impacto nacional el fraude Bernard Madoff, el mayor llevado a cabo por una persona, cifrado en 50.000 millones de dólares. El otrora prestigioso financiero de Wall Street puso en marcha una estafa piramidal de libro consistente en captar nuevos clientes con cuyos patrimonios pagaba a los primeros inversores. En diciembre de 2008 el banquero fue detenido por el FBI y acusado de fraude. En junio de 2009 fue sentenciado a 150 años de prisión. En España se vieron afectados fondos y SICAVs con una exposición de 107 millones.

Eurobank

Eurobank no era un chiringuito financiero sino un banco en toda regla que, eso sí, ofrecía un elevado interés del 7%, muy superior al de otros rivales. Sus productos estaban recomendados entre los mejores del mercado por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). Pero tras sus intervención por el Banco de España el 25 de julio de 2003 se descubrieron múltiples irregularidades. Por ejemplo, que traspasaba el dinero captado como depósitos a seguros de las mutuas de su accionariado. Hubo un total de 68.000 afectados, aunque la mayoría cubiertos por el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), lo que les permitió recuperar toda su inversión.

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