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ANTONIO SANTOS
Miércoles, 7 de noviembre 2012, 17:27
La izquierda abertzale ha fijado para el 23 de febrero el congreso para la constitución de Sortu, su nueva marca oficial con la que ha asumido todos los principios que se recogen en la Ley de Partidos. La antigua Batasuna ha escogido el último fin de semana para celebrar un acto al que quiere dar máxima publicidad y que, en principio, sólo está pensado para un día, el sábado. La fecha escogida coincidirá con el aniversario del golpe de Estado que el teniente coronel Antonio Tejero dio en el Congreso de los Diputados en 1981. La formación abertzale había previsto en un inicio convocar su asamblea fundacional este mes de noviembre. Sin embargo, el adelanto de las elecciones en Euskadi, celebradas el pasado día 21 de octubre, obligó a trasladar la convocatoria al próximo febrero.
Fuentes de la formación independentista aseguran que los promotores de Sortu llevan meses trabajando en las cuatro líneas de trabajo con las que se acudirá a la reunión dentro de tres meses. Los textos que servirán para el debate están ultimados ya a la espera de su paso por la imprenta y se prevé que para la fecha elegida sólo queden "algunos flecos". También quedará por conocer la composición exacta de los puestos directivos, donde todo el mundo da por seguro que figurarán los representantes tradicionales de la izquierda abertzale: Rufi Etxeberria, Pernando Barrena, Joseba Permach y Joseba Álvarez, así como dirigentes más jóvenes como Maribi Ugarteburu, Hasier Arraiz o Marian Beitialarrangoitia. Será el 9 de febrero cuando elija a sus representantes.
En el texto elaborado con motivo de su proceso constituyente, Sortu aboga por construir un Estado vasco y porque el pueblo vasco decida su futuro, "bien sea a través de acuerdos con los estados o bien desde la unilateralidad". Además, se plantea como "meta intermedia" un Estatuto de autonomía en la que estén integradas la Comunidad Autónoma Vasca y Navarra.
En la ponencia 'Sortzaile', de 49 hojas, además de una introducción y unas propuestas alternativas, se incluyen dos capítulos, uno referido a 'Bases Ideológicas' y otro al 'Modelo organizativo y funcionamiento'. En ella se afirma que Sortu constituye la expresión organizativa de la resolución Zutik-Euskal Herria que la designa como "la referencia de los independentistas y socialistas de Euskal Herria en la actividad y lucha política, de masas, ideológica institucional a desarrollar en el proceso democrático".
"El caudal del MLNV"
Sortu, que se define como la organización que "recoge el caudal del MLNV", afirma que el proceso democrático "en construcción" constituye el "escenario general" en el que trabajará y actuará, en busca de un "en sus primeros compases", de un escenario democrático suficiente, y, en segundo término, de un "marco democrático donde se reconozca la realidad nacional de Euskal Herria y donde su ciudadanía pueda ejercitar su derecho a decidir".
En esta ponencia, que no será la definitiva de la formación, Sortu se muestra dispuesto a recorrer "el camino de la libre determinación del pueblo vasco". A su juicio, el pueblo vasco debe ir decidiendo su futuro "bien sea a través de acuerdos con los estados o bien desde la unilateralidad" y señala que para hacer realidad su proyecto han abierto la fase de la Revolución Democrática Nacional.
Sortu, que hace suyo el proyecto político que ha abanderado "históricamente" la izquierda abertzale, asegura que se necesita un "Estado vasco para garantizar la supervivencia de Euskal Herria y su pleno desarrollo", aunque reconoce que habrá "metas intermedias" para ir logrando ese objetivo como, por ejemplo, un Estatuto de Autonomía de cuatro territorios" para Euskadi y Navarra. "Tenemos como objetivo vertebrar Euskal Herria en una sola estructura política", ha añadido.
Bloque popular
La formación, que apuesta por constituir un Bloque Nacional Popular Independentista, hace referencia a ETA para indicar que ha dado por concluida de forma definitiva su actividad armada, pero Sortu, que apuesta por reconocer a todas las víctimas y cerrar heridas, señala que ello no ha hecho desaparecer las "diferentes expresiones de violencia" y acusa a los estados de "mantener intacta su maquinaria represiva". Asimismo, asegura que su voluntad "es clara y quieren superar, desde criterios estrictamente democráticos el conflicto".
El nuevo partido de la izquierda abertzale pretende "un esquema de bilateralidad con los Estados, tanto para resolver las consecuencias del conflicto (tal como recoge la Declaración de Aiete) como del modo de implementar con Madrid y País los acuerdos políticos a alcanzar entre los agentes vascos"
Sortu, que elegirá a sus cargos políticos y candidatos electorales por sufragio, se constituirá tanto en la Comunidad Autónoma y Navarra como en el País Vasco Francés. Dentro de su estructura organizativa, creará un Consejo Nacional que seré el órgano de dirección de la organización y estará compuesta por 21 miembros, un secretario general, un presidente y un responsable de organización.
La estructura interna de la formación funcionarán únicamente en euskera y todos sus miembros serán euskaldunes. Sólo en las zonas más castellanizadas, su funcionamiento será "bilingüe".
Un Constitucional dividido
Sortu obtuvo el marchamo de legalidad el pasado 20 de junio. Por un solo voto y después de un mes de estériles debates en busca de más consenso, un Tribunal Constitucional tan divido entre jueces conservadores y progresistas como había estado el Supremo un año antes permitió la inscripción de estas siglas en el Registro de Partidos. La corte echó entonces por tierra los argumentos de la Fiscalía, de la Abogacía y de las fuerzas de seguridad, que apuntaban a que Sortu no era más que otra maniobra de ETA para entrar en política.
El tribunal, presidido por Pascual Sala, sostuvo, por contra, que sus estatutos, en los que condena el terrorismo, son suficientes para desmontar cualquier otra hipótesis o interpretación sobre las futuras intenciones de los promotores del partido. A favor de la inscripción de Sortu votaron en bloque los seis magistrados elegidos a propuesta del PSOE: el propio Sala, la ponente de la sentencia, Elisa Pérez, el vicepresidente, Eugeni Gay, Adela Asúa, Luis Ignacio Ortega y Pablo Pérez Tremps. En el otro frente, estuvieron los cuatro miembros propuestos por el PP, Ramón Rodríguez, Francisco José Hernando, Francisco Pérez de los Cobos y Javier Delgado, a los que se unió, como ya hiciera en el debate de Bildu, el progresista Manuel Aragón, conocido por su beligerancia con los nacionalistas.
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