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Foto: Luis Calabor
Un profesor jubilado muere a puñaladas en una mañana de pánico en Santutxu
Trágico suceso

Un profesor jubilado muere a puñaladas en una mañana de pánico en Santutxu

Kepa Mallea Olaetxea, que ejerció en el colegio público de Zamakola hasta hace cuatro años, fue atacado por un ciudadano de origen iraní que hirió a otras seis personas

OCTAVIO IGEA

Martes, 15 de noviembre 2011, 01:43

Kepa Mallea Olaetxea, un profesor jubilado de 65 años, ha encontrado la muerte esta mañana sentado en la barra de un bar de Santutxu. Tomaba un café y leía la prensa despreocupado cuando ha caído fulminado tras recibir varias puñaladas en el tórax. Estaba en el peor lugar posible en el peor momento imaginable, y se ha convertido en la única víctima de un suceso que suma otros seis heridos de diversa consideración y que ocupa ya un lugar destacado en la crónica negra de Bilbao. Un hombre de 31 años, de nacionalidad iraní, ha sido detenido después de atacar indiscriminadamente con un cuchillo de grandes proporciones -17 centímetros de hoja- a todo aquel con el que se ha cruzado en la calle Zabalbide, muy cerca de una guardería, un colegio y una parada de metro. Tras dejar una estela de sangre a su paso, ha sido reducido por varios vecinos antes de que ocasionara una tragedia aún mayor en una zona en la que se han vivido escenas de pánico que tardarán en cicatrizar. Las razones que han desencadenado el incidente siguen siendo una incógnita.

El terror se ha desatado sobre las nueve y media de esta mañana, cuando el presunto asesino -un varón que responde a las iniciales B.A.K residente en Barakaldo y que carecía de antecedentes penales- ha iniciado una fuerte discusión con una pareja junto a la entrada del suburbano. Las primeras versiones señalaban que el agresor también había llegado en metro a Santutxu, pero esta hipótesis ha sido descartada porque las cámaras de seguridad del ferrocarril metropolitano no lo tienen registrado. Sea como fuere, la bronca inicial ha dado paso a los navajazos. "Imagina el cuchillo más grande que tengas en casa... Pues el que él llevaba era más grande", detallaba una testigo del incidente. "Actuaba de forma errática, hablando en voz alta y con la mirada perdida", ha añadido posteriormente el concejal de Seguridad Ciudadana, Tomás del Hierro. "Estaba desencajado, gritaba sin parar, detallaba otro testigo de los muchos que presenciaron los ataques. Decía que habían matado a su familia y que ahora nos iba a matar a todos porque su vida era una mierda".

Algunas fuentes señalan que el delincuente habría asestado "cerca de doscientas" cuchilladas en un tramo de calle de apenas 200 metros. Tras ensañarse con algunos de los heridos que fue dejando a su paso y con el cuchillo ensangrentado en la mano, el autor de los agresiones, perseguido por varios vecinos que intentaban reducirle, optó por resguardarse en un bar de las inmediaciones. Varios de los clientes del local, alertados por los gritos de pánico que decenas de viandantes proferían en la calle, buscaron desconcertados un rincón del establecimiento en el que esconderse cuando vieron entrar por la puerta a un joven con el rostro desencajado, fuera de sí y blandiendo un arma blanca de grandes dimensiones.

El homicida asestó un par de puñaladas a una muchacha que tomaba café en el bar junto a dos amigas y que, desesperada, buscaba refugio en el cuarto de baño del bar. Kepa, periódico en mano cuando irrumpió el agresor, recibió un navajazo mortal al intentar frenarle en sus embestidas. Tras dedicarse a la docencia en centros como la ikastola de Santutxu y el colegio público Zamakola, la única víctima mortal del suceso llevaba cuatro años jubilado. Sus vecinos dicen que no era habitual verle en cafeterías, pero esta mañana ocupaba el local junto a, entre otros, tres estudiantes universitarias y una mujer embarazada. Pese a que trató de seguir atacando, el asesino fue reducido cuando un vecino lo golpeó con una baldosa suelta. "Si no le dan ellos, yo sólo pensaba pegarle en la cabeza con una azada y matarlo", aseguraba un obrero.

No fue necesario. Los vecinos inmovilizaron al agresor hasta que llegó la Policía Municipal. Además de un muerto, los ataques han dejado seis heridos por arma blanca, cuatro mujeres y dos hombres con edades comprendidas entre los 20 y los 53 años. Según el último parte médico ofrecido por Osakidetza, dos hombres que habían sido trasladados al hospital de Galdakao ya han sido de alta mientras que dos mujeres han sido intervenidas quirúrgicamente en Cruces y se encuentran en la unidad de Reanimación, aunque su estado es estable. Otras dos mujeres permanecen ingresadas en Basuro, una se encuentra fuera de peligro y la otra ocupa una cama de la Unidad de Cuidados Intermedios mientras los médicos deciden si tiene que ser operada.

El autor, a Basurto

Por su parte, tras ser interrogado en la comisaría de la Ertzaintza de Deusto, el arrestado ha sido trasladado a la unidad de Psiquiatría del hospital de Basurto a lo largo de la tarde. Se espera que en las próximas horas pase a disposición judicial. Mientras, el alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, anunciaba que el Ayuntamiento se presentará como acusación particular. También ha decretado tres días de luto en los que las banderas de la plaza Ernesto Erkoreka ondearán a media asta. Mañana a mediodía políticos y vecinos se concentrarán en las escalinatas del Consistorio en un acto silencioso de cinco minutos. Antes, todos los partidos con representación municipal han firmado un comunicado en el que muestran su "apoyo y solidaridad" con la familia de la víctima y los heridos. Además, tanto Del Hierro como el consejero vasco de Interior, Rodolfo Ares, han destacado "el comportamiento de los vecinos al enfrentarse y reducir al agresor".

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