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JON URIARTE
Lunes, 31 de enero 2011, 21:19
Imagine que está hablando con un amigo y le dice que tiene que cortar porque están siendo desalojados. No, no les hablo de Egipto. Sino de Galdakao. Gorka iba a Bilbao para una entrevista de trabajo. Eran las 12 y el día estaba gris. Me llamaba para comentarme que había leído el artículo de Bilbainos con diptongo de hoy. Pero no hemos podido. Porque le han bajado del autobús por orden de la Diputación Foral. Los motivos, los de siempre. Que falta el permiso, que hay que acordarlo antes, que la abuela fumaPara más surrealismo Gorka había visto, desde un bar cercano, el momento de la foto entre los responsables del metro y los representantes de los partidos, de todo palo por cierto, apoyando la lanzadera. Por eso no entendía nada. Como tampoco lo entendía la señora sentada a su lado. Una amama que había acudido al cementerio del Galdakao para ponerle unas flores a su difunto marido y que regresaba a Gorliz. En un principio, la mujer creyó que se trataba de una acción de kale-borroka. Pero no. Aquello era política-borroka. Esa que se hace al margen de los intereses de los ciudadanos. La del tira y afloja entre siglas. Una sokatira que aburre cuando no, como hoy, toca la entrepierna y ofende a la inteligencia. Se ve que, en la era de la comunicación, los partidos no se comunican. Y si lo hacen, es para lanzarse órdagos. Sin fuste ni futuro, pero órdagos. Lo jodido es que están jugando con nuestras piedras y amarrakos. Y con nuestro tiempo, que esa es otra. Uno no monta en una lanzadera para pasar el día, sino para ir a un destino. Se me olvidaba decirles que ni Gorka, ni la amama, ni el resto de los pasajeros tenían en ese momento el chofer y el coche oficial a mano.
Alguien tendrá que explicarlo y nos contarán entonces que la culpa la tiene este o aquél, que la ley es la ley y que el que tiene pase, pasa, y el que no, no pasa. Y puede que tengan razón, que no lo sé. Pero las formas son las formas. A ver cómo arreglan la imagen de ley marcial que han dado. Lo de leer en el metro que se suspende el servicio de lanzadera entre Galdakao y Etxebarri por orden Foral, no ayuda mucho.
En estos tiempos en los que nos sobra mes para llegar a fin de sueldo, cuando cada día descubres un nuevo problema, cuando el triunfo del Athletic de ayer es una de las pocas alegrías que te encuentras al abrir el periódico convendría recordar a nuestra clase política que no tenemos el trigémino para ruidos, por no decir otra zona corporal. Si tienen una pelea de egos que la solucionen antes de las fotos. Y, sobre todo, antes de que los ciudadanos pillen asiento. Luego nos pedirán el voto. Verán como ese día el transporte funciona de cine. Sobre todo, los que tengan como destino los colegios electorales. En fin Gorka, hablando de olores, lo de las lanzaderas huele a cagada. Y de las gordas.
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