Borrar
COMUNICADO DE LA BANDA

ETA amplía la tregua sin llegar a declararla «definitiva»

Atiende en parte las demandas de Batasuna e insinúa su renuncia a la extorsión

ANTONIO SANTOS

Martes, 11 de enero 2011, 09:56

ETA dio ayer el paso que desde hace meses le reclamaba la izquierda abertzale. La banda terrorista amplió el «cese de actividades ofensivas» decretado a comienzos de septiembre y anunció un alto el fuego «permanente», «general» y «verificable». Con esos tres términos atiende, en parte, la solicitud que le habían realizado los firmantes de la Declaración de Bruselas -personalidades internacionales entre las que figuran cuatro premios Nobel- y del Acuerdo de Gernika -suscrito entre Batasuna, EA y Aralar y diferentes agentes sociales-.

El comunicado, difundido a mediodía a través de la página de 'Gara' en Internet con versiones en castellano, euskera e inglés, suscitó una valoración mayoritaria entre instituciones y partidos: ETA ha dado «un paso» en la buena dirección, pero no el que la sociedad vasca le reclama, el de su desaparición definitiva. Sólo la propia izquierda abertzale y Eusko Alkartasuna vieron un «alcance histórico» en la declaración de la cúpula etarra.

El texto, de algo menos de un folio, llega en un momento delicado para Batasuna, cuando la coalición ilegalizada ultima la presentación antes de finales de mes de una nueva marca y unos estatutos que, según sus dirigentes, cumplirían con la Ley de Partidos. La formación proscrita trataría de recuperar así la legalidad para estar presente en las próximas elecciones municipales y forales. Fuentes conocedoras de los movimientos de la izquierda abertzale reconocen que sin el comunicado, Batasuna lo hubiera tenido «realmente complicado» para tejer las «complicidades necesarias en el otro lado».

El pronunciamiento de ETA se produce, no obstante, más tarde de lo que los dirigentes radicales y los mediadores internacionales deseaban -Rufi Etxeberria llegó a situarlo en torno al 25 de diciembre como regalo de Olentzero-, pero dentro del plazo para evitar que Batasuna tuviera que realizar algún tipo de desmarque respecto de la organización terrorista. La izquierda abertzale, que aseguraba a sus interlocutores habituales confiar en una declaración «inminente» de la banda, se había marcado como límite finales de este mismo mes. Aunque se publicó ayer, el texto está fechado el pasado 8 de enero, el mismo día en que decenas de miles de personas participaban en Bilbao en una manifestación contra la dispersión y en favor del acercamiento de los presos.

En términos generales, el comunicado reproduce casi de forma literal frases y términos ya empleados en el anuncio del «alto el fuego permanente» de 2006 -roto el 30 de diciembre de aquel mismo año con el atentado de la T-4 de Barajas- y la tregua de 1998 auspiciada por el Acuerdo de Lizarra suscrito entre las fuerzas nacionalistas, PNV incluido.

«Diálogo y negociación»

El documento de ayer presenta, en cambio, varias novedades. La primera, la mención expresa a la Declaración de Bruselas y al Acuerdo de Gernika con la que arranca el texto. ETA reconoce responder a las solicitudes formuladas en los últimos meses por «personalidades de gran relevancia internacional y una multitud de agentes políticos y sociales vascos» y dice «coincidir» con el análisis que realizan ambos grupos. Subraya que «la solución» a la actual situación política en Euskadi pasa por utilizar «el diálogo y la negociación como instrumentos».

La banda no se ciñe, sin embargo, a la literalidad de las exigencias realizadas desde Bruselas y Gernika. Tanto las personalidades internacionales como el pacto entre Batasuna, EA y Aralar instaban a los terroristas a decretar un alto el fuego «unilateral» y «definitivo», palabras que la cúpula etarra no usa. De haberlas utilizado se subrayaría que la banda no quiere nada a cambio y da por cerrado su ciclo. En anteriores procesos de paz los terroristas diferenciaron entre decretar una tregua -lo que necesitaría de una negociación previa con el Gobierno- y alto el fuego -que, según ellos, ya lleva implícita la voluntad de dar un paso al frente sin demandar contraprestaciones-.

La banda opta esta vez por fijar un cese de actividades «general», lo que se interpreta como una renuncia a la extorsión y a la kale borroka, comportamientos que mantuvo en anteriores procesos.

El comunicado sí incluye otra demanda formulada en Bruselas y Gernika. El alto el fuego «puede ser verificado por la comunidad internacional». Es la primera vez que la banda se ofrece a detallar y enumerar dónde se encuentran sus arsenales, de qué armamento dispone y quienes son sus miembros. Una comprobación que parece, no obstante, complicada toda vez que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero se niega a dar cualquier paso mientras la cúpula etarra no anuncie que entrega las armas, y cuando las autoridades francesas advierten que van a mantener toda su presión sobre la organización.

Entre los partidos y los gobiernos vasco y central hay otros aspectos del texto que les suscitan ciertos recelos. La más preocupante, la frase de cierre del comunicado. ETA asegura de que «no cejará en su esfuerzo y lucha» hasta «alcanzar una verdadera situación democrática en Euskal Herria». Una advertencia que, señalan algunos, podría esconder una justificación para volver a las armas si los terroristas no ven avances en su credo independentista.

Más incertidumbres ha provocado que ETA haya incluido una referencia a la «territorialidad y el derecho de autodeterminación» que, sostiene, «son el núcleo del conflicto político». Mientras para los más críticos la inclusión de estos términos, que no aparecían en el alto el fuego de 2006, insiste en la idea de que los terroristas quieren obtener contraprestaciones políticas, quienes ayer realizaban lecturas más positivas se congratulaban de que por vez primera la territorialidad y la independencia no sean una exigencia previa de los terroristas.

Por lo demás, la declaración de ayer reitera, como hace cinco años, que son «los agentes políticos y sociales vascos» quienes deben alcanzar los acuerdos para «consensuar» el «reconocimiento de Euskal Herria» y que, en último lugar, es la ciudadanía vasca quien «debe tener la palabra y la decisión». También como entonces muestra su «compromiso firme» de poner «final a la confrontación armada». Para ello insta a «España y Francia» a que «abandonen para siempre las medidas represivas y la negación de Euskal Herria».

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios

elcorreo ETA amplía la tregua sin llegar a declararla «definitiva»