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JON FERNÁNDEZ jfernandez@diario-elcorreo.es
Martes, 2 de febrero 2010, 08:51
La delicada cuerda que sustenta el proyecto del Guggenheim Urdaibai corre serio riesgo de romperse. A escasos cuatro meses de que se agote el plazo para decidir si apoya o no la iniciativa, el Gobierno vasco se distanció ayer un poco más del plan ideado por la Diputación vizcaína, su socio al 50% en el museo bilbaíno, al cuestionar con mayor vehemencia que nunca su viabilidad económica, cultural y medioambiental. La encargada de echar más leña al fuego fue la consejera de Cultura, Blanca Urgell. Durante una comparecencia en el Parlamento vasco solicitada por el PNV, Urgell no sólo subestimó los doce informes que, según la institución foral, «avalan» la iniciativa, sino que llegó incluso a advertir de que la marca neoyorquina «no tiene experiencia» en museos no urbanos.
Pese a su duro alegato, la consejera se esforzó en defender que su postura no es fruto de una animadversión hacia la Fundación Salomon R. Guggenheim. «Nadie discute su valía», insistió. El problema es que la entidad estadounidense está «especializada» en abrir recintos urbanos que nada tendrían que ver con esta iniciativa. Además, cuestionó que pueda ser rentable poner en marcha en un espacio tan pequeño dos proyectos similares. «¿Acaso tenemos que invertir 200 millones de euros apostando a una sola carta, repitiendo apuesta y franquicia asociada?», se preguntó.
Ni siquiera los informes de viabilidad presentados por la institución foral parecen convencerla, más que nada porque no le parece suficiente la documentación aportada. «Faltan los estudios más importantes: los medioambientales», avisó. En este punto, optó por la ironía y, con el dossier en la mano, acusó a la Diputación de hablar «del hábitat del murciélago de oreja partida» en lugar de analizar «el impacto» que puede tener una infraestructura de este tipo en un entorno protegido. La portavoz del PNV, Leire Corrales, le exigió entonces que pidiera disculpas a la Diputación por «ridiculizar» los informes, pero la titular de Cultura no dio marcha atrás y cuestionó también que se vayan a crear 800 empleos, porque «no se dice cómo se va hacer».
Quizá por el tono crítico con el que envolvió su discurso, no extrañó que la responsable de Cultura abogara abiertamente por que sea la propia Euskadi «la que se proyecte en el mundo a su manera» o, lo que es lo mismo, apostara por idear una propuesta alternativa al museo que hará pública «a su debido tiempo». ¿Eso quiere decir que descarta el 'Guggenheim 2'? No lo dijo expresamente, pero lo cierto es que a la vez que pedía «un debate sereno» sobre el asunto, Urgell denunciaba un exceso de museos en Euskadi y dejaba entrever que mucho tienen que cambiar las cosas para que su Gobierno apoye el proyecto. «Sigue sin parecernos conveniente» o «nuestras diferencias son profundas» son algunas de las frases que pronunció.
«Debate sereno, no eterno»
Sus palabras encontraron rápida respuesta en el PNV, que consideró «inaudito» que la consejera cuestione la marca Guggenheim cuando ha situado a Bilbao y Euskadi «en el mapa». A los jeltzales tampoco les gustaron las llamadas a la serenidad de la consejera. «Debate sereno sí, pero no eterno», le contestó Leire Corrales, quien durante la comparecencia mantuvo continuos rifi-rrafes con Blanca Urgell. La parlamentaria nacionalista defendió a capa y espada un proyecto que, a su juicio, es una inversión con retorno económico y empleo «desde el minuto cero» y tiene suficiente aval para salir adelante al estar recogido en el Plan Estratégico del museo para el periodo 2009-2012. «Si tienen una alternativa ¿por qué no sometieron a votación su modificación?», se preguntó Corrales.
La portavoz de los socialistas, Pilar Pérez Fuentes, prefirió dirigir la mirada hacia la Diputación vizcaína y pidió que no se mezcle el proyecto de Urdaibai con la renovación del acuerdo con Nueva York «para no poner peligro el buque insignia» -el museo de Bilbao-. «Las urgencias electorales e intereses políticos no pueden llevar a sacar de la chistera un proyecto que puede no ser adecuado para la comarca», agregó.
El parlamentario del PP Carmelo Barrio coincidió con Urgell en reclamar un «debate sereno», pero también mandó sendos mensajes al diputado general, José Luis Bilbao, y al Guggenheim. Al primero le pidió más tranquilidad, en lugar de «echar gasolina» al asunto. Al segundo, que envíe las actas de sus reuniones.
El resto de los grupos vieron con pesimismo el futuro del proyecto. Dani Maeztu (Aralar) lamentó que el enfrentamiento se haya convertido en «una competición» entre la Diputación y el Gobierno, mientras el parlamentario de UPYD Gorka Maneiro opinó que el PNV usa el proyecto para tratar de «atacar» al gabinete de Patxi López.
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