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Vista de la refinería de Petronor. / JORDI ALEMANY
Luz verde a la ampliación de Petronor
ECONOMÍA

Luz verde a la ampliación de Petronor

El Gobierno vasco autoriza la planta de coque en la refinería de Muskiz, la mayor inversión de la industria en Euskadi con 810 millones de euros

JON FERNÁNDEZ

Sábado, 1 de noviembre 2008, 10:16

Se acabó el suspense. La batalla burocrática más farragosa en la historia de Petronor concluyó ayer con final feliz para los rectores de la refinería. Tres años después de presentar un proyecto que juzga vital para garantizar su supervivencia, y tras enfrentarse a los recelos del Ayuntamiento de Muskiz y a una apreciable contestación social, la ampliación de sus instalaciones quedó desatascada. El Gobierno vasco dio luz verde a la construcción de su unidad de reducción de fuel oil -conocida popularmente como planta de coque- al anunciar la inminente concesión de la Autorización Ambiental Integrada (AAI), un permiso imprescindible en recintos de esas características.

La compañía que preside el ex líder del PNV Josu Jon Imaz recibe así el pasaporte a la mayor inversión industrial que jamás se haya ejecutado en Euskadi. Un presupuesto de 810 millones de euros, 330 empleos estables, más de 1.300 inducidos, 2.500 operarios durante unas obras que se prolongarán durante cuatro años... Las cifras de la gigantesca operación ya dejan entrever que está concebida para allanar el futuro a la filial de Repsol, una de las principales empresas del País Vasco y el mayor contribuyente de la Hacienda vizcaína, a la que el pasado año aportó 489 millones de euros en impuestos.

Atrás queda la polémica que ha rodeado desde el principio un plan rechazado por una parte de la población y el alcalde de Muskiz, Gonzalo Riancho, de EA. Paradójicamente, este mismo partido controla el Departamento de Medio Ambiente del Gobierno vasco, que al final ha dado su visto bueno a la iniciativa.

Con la futura planta, Petronor prevé elevar en un 65% la capacidad de conversión de la refineria. El secreto está en la nueva tecnología URF. Su aplicación permitirá obtener, por cada barril de petróleo, una mayor proporción de gasóleo, gasolina y otros productos; entre ellos, 700.000 toneladas anuales de coque, un combustible muy utilizado por la industria del cemento y del ladrillo. En paralelo, reducirá la producción de fuel oil, que ahora representa el 20% de total y cuya demanda en los mercados se ha reducido de forma espectacular. Actualmente «se envía por barco a América» ante la imposibilidad de venderlo en España y Europa, explicó Imaz en una reciente comparecencia pública. «Es una situación insostenible desde el punto de vista económico y también medioambiental», subrayó.

Cumple los «requisitos»

Ese proyecto, clave para el desarrollo de la empresa, estaba en el aire por las trabas burocráticas. Tras constatar «el cumplimiento de los requisitos» exigidos por la UE, el Ejecutivo autónomo ha avalado que el futuro complejo cumple las condiciones ecológicas. El dictamen establece que las emisiones previstas «no contribuyen significativamente a la contaminación del entorno». A su vez, considera -sobre la base de una abundante documentación recabada durante meses- que Petronor realizará una «eficaz» gestión de la energía y los residuos, con respeto al agua, las materias primas ú otros recursos naturales.

El permiso no es un cheque en blanco a la refinería. Según recuerda en su propuesta de resolución la Administración vasca, tendrá que aplicar medidas protectoras y correctoras destinadas a garantizar el cumplimiento de los compromisos, así como un programa de vigilancia ambiental «que permita el control efectivo de la actividad». Ahora, la compañía dispone de un plazo de diez días para evaluar el dictamen gubernamental y emitir posibles discrepancias. Fuentes de la empresa consultadas por EL CORREO calificaron la propuesta de «positiva» en una primera lectura, si bien eludieron avanzar cuál será su postura definitiva hasta «analizar a fondo» el documento.

Queda por ver cuándo se produce la culminación de los trámites, pero la filial de Repsol deberá aguardar como mínimo hasta comienzos de 2009 para dar el pistoletazo de salida a la construcción de la planta. Su apertura se produciría cuatro años después, con un retraso considerable a sus espaldas.

Contestación social

No lo ha tenido sencillo Petronor para sacar adelante el proyecto. Desde un principio surgieron en la cuenca minera vizcaína voces contrarias a la ambiciosa operación. La oposición a las instalaciones partió de colectivos vecinales y ecologistas, si bien ha tenido en el Ayuntamiento de Muskiz a su mejor aliado. Fue el propio alcalde quien anunció un referéndum sobre la planta y se ha manifestado reiteradamente en contra de ella. Su equipo de gobierno ha llegado a paralizar la concesión de licencias para ejecutar reformas en la refinería, por mucho que el PSE -socio de EA en el Consistorio- discrepara. Los socialistas siempre han apoyado el proyecto.

Manifestaciones, recogidas de firmas, alegaciones... Los opositores se agruparon en una activa coordinadora anti-coque, mientras los 2.000 empleados de las instalaciones mostraban su preocupación por su futuro laboral. Por ahora, sus puestos parecen garantizados.

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