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JOSÉ DOMÍNGUEZ
Lunes, 16 de junio 2008, 10:13
A pesar de haber recuperado la Alcaldía hace un año con una imagen de unidad renovada, el PSE-EE de Sestao vuelve a atravesar una crisis interna. La corriente mayoritaria de las tres que cohabitan en la agrupación local ha retirado el apoyo al alcalde, José Luis Marcos Merino, y empieza a preparar su relevo de cara a las próximas elecciones municipales. Así lo deja entrever el editorial de una revista del partido, en la que anuncia el inicio de un proceso de renovación del grupo municipal con «una lista de jóvenes bien formados y capaces de asumir en equipo los retos del futuro de nuestro pueblo».
Responsables de este sector desvelaron ayer que en esta legislatura no habrá ninguna modificación en los concejales, pero que en el nuevo equipo que se está perfilando para los próximos comicios, «no figura Marcos Merino». Todavía quedan tres años por delante para concretar los nombres definitivos y, según han reconocido a este periódico fuentes de esta corriente, la decisión final corresponderá a la asamblea local del partido. No obstante, remarcaron que representan a la mayoría de los 211 afiliados en Sestao y que su voto será fundamental en la elección del futuro candidato.
Las mismas fuentes justificaron este cambio de representantes municipales en la necesidad de acometer un relevo generacional en los órganos de gobierno del PSE local. Aunque también confesaron que en este año de gobierno se ha producido un distanciamiento «claro» con el alcalde. «Nosotros fuimos quienes le aupamos a liderar la recuperación del Ayuntamiento de Sestao, al principio incluso con las reticencias de la ejecutiva del PSE-EE de Vizcaya, pero creemos que nos ha engañado y le hemos retirado el apoyo», puntualizaron.
Acuerdos «verbales»
El clima se ha enrarecido tanto que, según apuntaron, cuatro concejales socialistas ya no asisten a las reuniones del grupo municipal. A pesar de todo, estos dirigentes socialistas rehusaron profundizar sobre las causas «internas» que han llevado a esta situación y tan solo aceptaron hablar de la ruptura de «acuerdos verbales» por parte del alcalde.
Esta corriente descartó, en cualquier caso, una fractura dentro del partido a nivel local, «ya que nuestro apoyo a la labor que está desarrollando el grupo municipal en la Corporación es incondicional». «En ningún momento hemos querido torpedear la labor del equipo de gobierno ni imponerle nada».
La situación recuerda a las fricciones que se generaron en el partido a principios de 2001 entre la corriente liderada por el entonces alcalde, Segundo Calleja, y la del propio Marcos Merino. Aquellas diferencias derivaron en una crisis en toda regla que acabó costandole la Alcaldía al PSE-EE en 2003. El actual mandatario local rechazó ayer hacer ningún tipo de declaración ni contestar a los responsables socialistas que apuntaron que él no encabezará la próximas listas a las elecciones municipales.
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