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R.C.G.
Sábado, 11 de marzo 2023, 00:02
El conductor que atropelló a Yago Antón se sentará en el banquillo el próximo 28 de marzo, cuando se acaba de cumplir el segundo aniversario de un suceso que conmocionó a la sociedad mirandesa. El acusado, que inicialmente ingresó en prisión pero que ahora se ... encuentra en libertad provisional al haber abonado la fianza que le impuso la jueza, se enfrenta a una pena de 4 años de cárcel por homicidio con imprudencia grave. Es el castigo mayor que contempla el Código Penal para este tipo de delitos, aunque la acusación particular, representada por el despacho Fernández de Aránguiz Abogados, eleva la pena hasta los 6 años al entender que también se cometió un delito de conducción temeraria.
Por la sala pasaran testigos del accidente y peritos, cuyas declaraciones serán determinantes para esclarecer los detalles de lo ocurrido aquella fatídica tarde de febrero, cuando el joven Yago aguardaba montado en su bicicleta a que se abriera el semáforo que conecta la carretera de Orón con la ciudad y fue arrollado por un vehículo que circulaba a gran velocidad y que también causó lesiones a los ocupantes de otro coche que estaba detenido a la espera de que la luz se pusiera verde.
Según el atestado policial y la reconstrucción del accidente que las fuerzas de seguridad llevaron a cabo en los días posteriores, el coche circulaba a 105 kilómetros por hora, y pese a tener un campo de visión despejado desde la última curva, apenas había rastros de frenada hasta dos segundos antes del impacto. La prueba de alcoholemia realizada minutos después de suceder el accidente arrojó un resultado positivo de 0,76 miligramos por litro de aire espirado, cantidad que se redujo en siete décimas en la segunda prueba. Ambas cifras triplican la tasa permitida.
Por este motivo, además de tener en cuenta que pudo distraerse y no ver al niño, los expertos consideran que el conductor tenía mermada su capacidad de reacción y que cuando quiso frenar ya era demasiado tarde, por lo que acabó golpeando a la bicicleta a una velocidad aproximada de 61 kilómetros por hora.
La víctima era muy querida en la ciudad y la noticia causó un gran impacto. Más de mil personas, en su mayoría compañeros de colegio y del equipo de fútbol, se congregaron para rendirle un último adiós en el parque Antonio Machado. A finales de este mes, el caso quedará visto para sentencia en la Audiencia Provincial de Burgos.
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