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Yolanda Veiga
Martes, 5 de enero 2016, 17:59
El consejo de la nutricionista
Los espárragos están buenísimos y son saludables, pero no hacen milagros. Ni el tomate, ni la miel, ni el chocolate... Eider García de Albéniz, dietista-nutricionista arremete contra los mitos y propone un menú 'receta' para el día siguiente a base de verduras. «Un puré de calacaza o calabacín es ideal. En realidad de cualquier verdura, que nos sentarán mejor hervidas que crudas. También conviene tomar una sopa de fideos, o frutas acuosas como la pera, el melón, la sandía o las uvas». ¿Y por qué lo que nos apetece es una hamburguesa grasienta? Pues porque «las guarradas y las cosas dulces o grasientas generan dopamina que nos produce bienestar», advierte García de Albéniz, que es vocal del Colegio de Dietistas de Euskadi (Codine-Edineo). Pero no cedamos a la tentación, recomienda, y el estómago nos lo agradecerá. «La resaca es sinónimo de deshidratación. Por eso al día siguiente lo mejor son los caldos, sopas y purés de verduras, porque son ricos en agua, vitaminas y minerales, justamente lo necesario para rehidratar y suavizar nuestro dañado estómago». La clave es el agua, «mucho mejor que la Coca Cola o cualquier bebida energética». Y no hay que tomarla solo después de una juerga, también durante. «Un truco es alternar agua y alcohol. Yo sugiero que por cada copa de vino tomemos dos de agua. De esa manera se compensa el efecto diurético del alcohol con una correcta hidratación. El agua es importantísima, sobre todo cuando bebemos combinados con refrescos, que son ricos en azúcar y va a hacer la cosa más dura». Y eso no lo arregla ni el café. Por cierto, «no exceda las dos o tres tazas»
Una cervecita antes, tres copas de vino durante la cena y dos gintonics después. Al despertar nos espera una suerte de travesía por el desierto, una jornada larguísima de malestar general, dolor de cabeza, estómago irritado... Una mala gana contra la que se han probado todo tipo de remedios: desde una sopa de callos picante hasta el famoso Bloody Mary de las películas, un pelotazo de vodka y zumo de tomate que no es más que un parche momentáneo que en dos horas adquiere la trayectoria del boomerang. No hay trucos de magia ni pócimas caseras que nos ahorren la penitencia. Pero sí una serie de consejos lógicos y médicos que harán más llevadera la resaca y ayudarán al estómago a recuperarse antes del exceso. Hoy, noche de cotillones de Reyes, la última gran velada de la campaña navideña, caerán esos dos gintonics, o quizá más. El doctor Ezequiel Pérez Campos, del Hospital de Requena (Valencia), nos receta una 'recena' de madrugada, agua, descanso y alimentos suaves al despertar.
Vitamina B: «Tras una ingesta excesiva de alcohol el cuerpo necesita vitamina B. Está en muchos alimentos pero no en la cantidad suficiente que necesitamos en ese momento. Un suplemento en forma de pastillas o inyectables ayuda a metabolizar el alcohol, contribuye a que se degrade en el organismo y se elimine más fácilmente. No está claramente demostrado que funcione al cien por cien, pero puede acortar los tiempos del malestar porque ayuda al hígado a hacer su trabajo. Cuando alguien ingresa con un coma etílico se le aplica altas dosis de vitamina B».
Hacer tapón antes de irse a dormir: «Cuando llegamos a casa después de haber bebido hay parte del alcohol que todavía está en el estómago. Ese se puede ayudar a eliminarlo comiendo algo que nos haga de tapón. No una fabada, claro, o queso, que se tolera peor o salsas muy picantes de esas que te venden en un puesto en la calle de madrugada. Pero sí un bocadillito de jamón, un poco de pasta sin tomate ni guindilla, un bollo, un croissant, o simplemente un trozo de pan... Ni sofisticaciones dulces ni saladas, solo comidas básicas que ayuden a absorber el alcohol que está todavía en el estómago. Mucha gente se come una hamburguesa al día siguiente, pues mejor hacerlo esa misma madrugada, porque si han pasado cuatro o seis horas desde que hemos bebido la última copa el alimento no hará ese efecto de absorción».
Beber agua: «Igual que comer antes de dormir, el agua va a actuar sobre el alcohol que esté todavía en el estómago, aunque ya no servirá de remedio para el que nos bebimos en la primera copa. Tomar agua antes de acostarse hace que el alcohol que aún no ha pasado del estómago se diluya y el cuerpo absorba menos cantidad. Así se consigue que esa copa a última hora no incremente más todavía nuestro nivel de alcohol en el cuerpo».
Un paseo ayuda: «Darse un paseo largo antes de acostarse nos despeja y ayuda a metabolizar el alcohol. No hay que hacer ninguna actividad física exigente pero caminar mientras se come algo y se bebe agua es un tiempo ganado y nos evitará esa sensación de mareo que a veces se produce, como si la habitación diera vueltas».
Ni leche ni tomate: «En las películas antiguas los hombres salían bebiendo leche antes de acostarse y tras haber bebido. No funciona. De hecho, los adultos no toleramos bien la leche. Genera una especie de película en el estómago y en el momento en que la tomas puedes sentir un beneficio inmediato porque disminuye la sensación de irritación gástrica. Aunque tiene un efecto rebote y hasta nos puede provocar el vómito. Además, no evita que el cuerpo absorba el alcohol como lo hacen otros alimentos. Lo del tomate es otro mito pero no sienta especialmente bien. No es bueno porque es ácido y aumenta la irritación gástrica».
¿Una cerveza de desayuno? No, gracias: «La resaca es un síndrome de abstinencia. Por eso una pequeña cantidad de alcohol al levantarnos puede ayudar a mejorar ese síndrome, nos hace sentir bien pero no es recomendable. En ese momento te baja un poco la sensación de malestar pero luego la caída es mucho mayor. El alcohol tiene el mismo comportamiento que una droga dura y aunque la gente diga que desayunar una cerveza o un Bloody Mary, como en las películas, ayuda a la resaca, es mentira. Luego te hará sentir peor».
La Coca-Cola 'funciona': «Un vaso de Coca-Cola ayuda a hidratar el organismo y nos proporciona una dosis de azúcar. Sienta mejor si se le quita antes el gas».
Un protector de estómago: «El alcohol irrita el estómago, así que tomar un protector cuando uno sabe que va a beber más de la cuenta puede ayudar».
Peor si se fuma: «El tabaco empeora la tolerancia gástrica, afecta sobre todo al estómago y al día siguiente nos va a dejar un mal gusto en la boca».
¿Cuánto es mucho?: «La tolerancia es una cuestión individual, aunque está comprobado que las mujeres se emborrachan antes y metabolizan peor el alcohol. Eso es porque hay una enzima hepática que fracciona la molécula del alcohol en productos de desecho para eliminarlo por el riñón y ellas tienen esta enzima en menor cantidad que los hombres. No hay una cantidad establecida pero mucha gente sale a cenar y antes se toma una cerveza. Luego tres vasos de vino y, para acabar, dos gintonics. Bueno, pues eso es una resaca segura».
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