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Zigor Aldama
Sábado, 31 de diciembre 2016, 00:14
Vivir junto a un aeropuerto en India es peligroso. Pero no tanto porque un avión pueda estrellarse contra la caótica maraña de edificios que caracteriza al país durante las maniobras de aterrizaje o despegue, sino porque del cielo puede caer algo más que lluvia. Los vecinos de la capital, Delhi, han denunciado que algunas aeronaves descargan sus váteres sobre sus cabezas, lo que provoca una desagradable lluvia de excrementos humanos.
El problema no está sólo en lo repugnante del asunto. También es un peligro potencialmente letal. Lo descubrió en enero Rajrani Gaud cuando sufrió heridas graves en el hombro debido a un extraño impacto. El proyectil que le golpeó fue una bola de hielo del tamaño de un balón de fútbol que cayó a gran velocidad sobre ella. Y tuvo suerte, porque antes había rebotado en un tejado que le restó fuerza. Estaba compuesta de orina y heces humanas, y tenía color azul debido a los químicos que se utilizan en los váteres de los aviones para tratar los desechos.
Teóricamente, la formación y el desprendimiento de este «hielo azul» son extremadamente raros. Por ejemplo, en Reino Unido la Autoridad de Aviación Civil estima que se producen unos 25 casos al año, cuando se realizan unos 2,5 millones de vuelos. No obstante, la sucesión de este tipo de casos en India hace pensar en un acto deliberado. Por eso, las autoridades han anunciado una multa de 50.000 rupias (715 euros) en concepto de «compensación medioambiental» a las aerolíneas cuyos aviones descarguen en pleno vuelo.
Claro que no será tan fácil determinar de dónde cae qué. Así que el Tribunal Nacional Verde medioambiental exige que se lleven a cabo controles aleatorios en busca de váteres vacíos tras el aterrizaje. No obstante, los pilotos aseguran que el vaciado en vuelo no es posible. La cabina está presurizada y no existe esa posibilidad en los controles, como sí sucede con los tanques de combustible, que se han de vaciar en caso de emergencia para perder peso y poder aterrizar. «El contenido del váter se aspira por un camión especializado sólo en tierra», comentó Patrick Smith, piloto y autor de 'Cockpit Confidential', al diario 'The Telegraph'. «No sé qué se hace con él después, pero es imposible lanzarlo en vuelo aposta».
Otra cosa es que se filtre de forma accidental, en cuyo caso muchos consideran que multar a las aerolíneas es injusto. «En un país en el que alrededor de 500 millones de personas defecan al aire libre porque no tienen un váter a su disposición, que haya quienes se quejen de que les cae mierda del cielo parece una ironía de mal gusto», comentaba un internauta indio en Twitter.
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