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óscar b. de otálora
Miércoles, 17 de mayo 2017, 01:19
El miembro de ETA Manuel Azkarate Ramos ha estado en libertad por enfermedad incurable desde 1992, cuando salió a la calle tras haber cumplido seis de los 51 años de condena que tenía pendientes. Desde esa fecha no ha dejado de incumplir las medidas judiciales de control que se le han impuesto hasta que fue detenido el año pasado cuando, según la Policía francesa, preparaba su huida a Sudamérica. La Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) ha solicitado al Ararteko que intervenga para que se evite «una nueva burla a la Justicia» si se le vuelve a excarcelar.
El caso de Manuel Azkarate supone una paradoja dentro de la actuación judicial. En 1986 fue detenido por su relación con el comando Vizcaya y se le condenó por participar en el secuestro del empresario y entonces directivo del Athletic Juan Pedro Guzmán, perpetrado en 1985, y por la colocación de dos bombas en sedes de Telefónica. En 1992, cuando había cumplido seis años en prisión, fue puesto en libertad después de que la jueza de vigilancia Penitenciaria Manuela Carmena -hoy alcaldesa de Madrid por Podemos- le hubiera concedido el tercer grado. En aquella ocasión, las autoridades judiciales le excarcelaron por padecer varices esofágicas, una enfermedad que le causaba problemas desde la adolescencia y que supuso que con 14 años le fuera extirpado el bazo.
En unos años en los que los etarras tenían vetado por orden la banda el acogerse a beneficios penitenciarios, Azkarate ofreció una rueda de prensa tras quedar en libertad en la que no renegaba de la violencia. Con este gesto mostraba que su excarcelación no suponía ninguna disidencia. Volvería a ser detenido en 2004 por incumplir las medidas que se le habían impuesto como sustitutivas de su ingreso en un centro penitenciario. En esa ocasión el juez de la Audiencia Nacional Javier Gómez Bermúdez propuso que quedase libre bajo control telemático. Él se negó y finalmente le concedieron la libertad con la obligación de presentarse ante la Ertzaintza de forma periódica.
Azkarate incumplió de nuevo las medidas de control y huyó a Francia. En el país galo volvería a ser detenido a consecuencia de las órdenes dictadas por la Audiencia Nacional por quebrantamiento de condena. Su caso generó un conflicto legal entre las autoridades parisinas: en un principio los jueces denegaron su entrega a España, medida que finalmente sí concedió el Consejo de Estado. Según el dictamen de este alto organismo, el estado de salud del preso no era incompatible con el traslado del fugado y su encarcelamiento.
Detención en Marsella
Pero Azkarate, que se encontraba en libertad por su enfermedad, volvió a huir hasta que dos años después, en diciembre de 2016, fue detenido en Marsella. Según las autoridades galas, en el momento del arresto disponía de documentación falsa elaborada por ETA y se disponía a escapar a Sudamérica. Esta vez sí fue entregado a España para que cumpliese la condena pendiente. Desde esa fecha Azkarate ha permanecido en prisión, sin que se hayan tenido en cuenta las reclamaciones sobre su salud. Hace unas semanas fue trasladado a Martutene para que preparase con su abogado la defensa de un juicio que tiene pendiente por quebrantamiento de condena y por el que la Fiscalía le pide nueve meses de cárcel.
La AVT pide al Ararteko que intervenga para evitar la «humillación a las víctimas» que supondría dejarle en libertad al antiguo miembro del comando Vizcaya. También ha denunciado la existencia de una «campaña orquestada» para concederle la excarcelación.
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