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TERRY BASTERRA
BARRIKA.
Sábado, 9 de diciembre 2017, 01:00
Desagradable experiencia la que vivió Rosa Anda a primera hora de la tarde del pasado 6 de diciembre, cuando limpiaba con una manguera el barro acumulado en el camino privado que da acceso a su vivienda unifamiliar en Barrika. En ese momento un grupo de excursionistas que caminaban por un sendero próximo paró a limpiarse el barro acumulado en el asfalto y el muro de cierre de su propiedad.
Rosa les recriminó esta actitud y aquello acabó en un conflicto que requirió la intervención de la Ertzaintza. La vecina les ha denunciado por amenazas, agresión y daños a la puerta de entrada a la finca de su vivienda. Según consta en este escrito, cuando Anda reprobó la actuación de los senderistas por entrar en su terreno, pese a haber varias señales que alertan de que se trata de una propiedad privada, uno de ellos se acercó a ella «de manera amenazante» espetándola si les iba a mojar con la manguera con la que estaba limpiando, algo que la mujer hizo «con un gesto instintivo» cuando el hombre se aproximó más. A partir de ese momento la tensión creció. Otros dos acompañantes del hombre mojado, de «entre 50 y 60 años» acudieron también a enfrentarse con la señora. En la denuncia figura que la «acorralaron, insultaron, zarandearon y la empujaron hacia los setos y la puerta» de su propiedad. También la advirtieron en «tono amenazante» que «a esta casa le va a pasar algo».
La llegada de una patrulla de la Ertzaintza puso «fin a la agresión» y la vecina denunció los hechos. Se trata del segundo altercado con excursionistas que se desvían del sendero que recorre la franja costera y recortan por su camino privado. Lleva 40 años residiendo en la casa y en la anterior ocasión, la víctima fue su difunto marido. Anda ha presentado otro escrito en el Ayuntamiento quejándose de que «haya marcado» como público un sendero «que discurre por fincas privadas sin cerrar». Asegura que el camino público original conectaba con la carretera general más al oeste de su casa, pero el último tramo ha sido cerrado por otra vecina. Ello provoca que los senderistas sigan el trazado cada vez más marcado en la tierrasin tener conocimiento de que caminan «por varias parcelas particulares».
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