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Luis López
Martes, 9 de mayo 2017, 02:24
Las tiendas de conveniencia no pretenden hacer de la compra un acontecimiento memorable: sólo buscan dar satisfacción a una necesidad puntual de los clientes incluso a horas bastante intempestivas y todos los días del año, festivos incluidos. Son como salvavidas. Y Eroski está explorando ese modelo de negocio en el que se trata de dar facilidades para que la gente haga «una compra rápida, fácil y cómoda», explican en la firma de Elorrio. La cooperativa lleva más de un año con seis establecimientos de este tipo abiertos en Barcelona bajo la enseña Rapid; lo que vienen a ser seis experiencias piloto para ver cómo funciona el asunto, al tiempo que se va «perfeccionando y ajustando» el modo de operar.
De momento la cosa ha carburado bastante bien porque la cooperativa de distribución ya ha anunciado que abrirá otra tienda nueva de este tipo en Baleares. Eso sí, no hay planes de implantar el modelo en Euskadi ya que se trata de un tipo de establecimiento «muy orientado a zonas urbanas y turísticas con mucha densidad de población», explican desde Eroski.
En esencia, se trata de tiendas de dimensiones mucho menores a los tradicionales supermercados, ya que no suelen superar los 150 metros cuadrados de superficie. Aquí lo que prima es lo práctico. Hay un amplio surtido de productos cuya finalidad es cubrir el mayor número de necesidades, pero sin demasiadas opciones en las que elegir. Es decir, se pretende que haya casi de todo, y eso, evidentemente, hace imposible tener lineales enteros llenos de galletas. Las estanterías son más altas, el espacio se aprovecha mejor, y no hay zonas de venta a granel: sí hay frescos, pero ya están en bandejas. Eso requiere menos personal, lo que implica menos gastos y, por lo tanto, más margen de beneficio.
Además de lo anterior, es lo fundamental del modelo de conveniencia ofrecer un servicio lo más continuo posible. En el caso de Rapid, las tiendas abren de ocho de la mañana a once de la noche todos los días del año. Esa disponibilidad se traslada al precio -más alto-, lo que también incide de una manera favorable en los márgenes para la empresa.
Sólo con franquicias
«La idea es desarrollar tiendas, siempre bajo la fórmula de la franquicia, bajo la enseña Rapid», explican desde Eroski. De ese modo, la firma vasca se arranca a competir en un segmento del mercado en el que ya han entrado desde hace años gigantes de la distribución como Carrefour o El Corte Inglés (con sus tiendas Opencor).
Eroski busca nuevas oportunidades de negocio tras el proceso de adelgazamiento que acompañó a la renegociación de su deuda. El impacto de la crisis en la firma, en buena medida por su exposición al ladrillo asumida en los tiempos de bonanza, puso a prueba su fortaleza. Pero finalmente la cooperativa salió airosa. Tanto, que ya el año pasado el presidente del grupo, Agustín Markaide, anunció que tras ocho ejercicios en pérdidas, los beneficios regresarían en 2016. Aunque aún no se han hecho públicos los resultados del año pasado, en el primer semestre sí lograron un beneficio de 2,8 millones de euros y, con ellos, dejar atrás casi una década muy difícil.
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