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Manu Alvarez
Lunes, 20 de junio 2016, 00:18
Aunque la toma de control de Gamesa por parte de Siemens se ha visto con más temores que alegrías desde la Diputación foral de Bizkaia, por aquello de que el alejamiento de la propiedad siempre conlleva el riesgo de la deslocalización real del negocio y de las compras, lo cierto es que de momento la operación llega con un pan bajo el brazo para las arcas de este territorio. Y como derivada, para las del Gobierno vasco, que es quien recibe 7 de cada 10 euros que ingresan las diputaciones. La clave está en el reparto de un dividendo extraordinario por parte de Gamesa, valorado en 1.047 millones de euros y que ha sido pactado con Siemens. Lo cobrarán los actuales accionistas, Iberdrola entre ellos, cuando se formalice la integración. Y detrás de los dividendos de las sociedades radicadas en el País Vasco, aunque con matices, siempre suena la bolsa de la Hacienda foral que es la que ingresa las retenciones o al menos una parte de ellas. Son euros alemanes pero euros al fin y al cabo.
Como no hay cifras oficiales, tan sólo se puede establecer una aproximación, pero las retenciones de ese dividendo generarán un ingreso inmediato en retenciones en el entorno de los 160 millones de euros. La parte que corresponde a Iberdrola está exenta debido a la elevada participación que tiene la eléctrica, para evitar el efecto de la doble imposición. Tal y como están las arcas públicas vascas, ávidas de ingresos y un tanto remolonas pese a haber aplicado en 2014 una subida de impuestos, suena a balón de oxigeno.
Gamesa tiene una estructura fiscal de esas que reparten la gracia divina. Vamos, de las de quedar bien con los responsables institucionales de todos los territorios en los que uno tiene una presencia destacada. En la práctica, a efectos tributarios, hay tres gamesas. Una en torno a su sede social y al aparato central de gestión, que ingresa sus impuestos en la Diputación foral de Bizkaia. Otra, un subgrupo, con varias filiales que pertenecen al área industrial, que consolida sus cuentas en torno a una sociedad con sede en Navarra y paga los impuestos en esa comunidad. Y un tercero, por fin, que tiene su cabecera en Estados Unidos. Transversalidad tributaria foral en estado puro.
De acuerdo con el Concierto Económico y para sociedades que tienen su sede en Euskadi, el reparto de esas retenciones sobre el dividendo debe hacerse de acuerdo con la distribución geográfica de sus ventas. Algunas fuentes apuntan que Gamesa contabiliza el 75% de sus ingresos en el grupo de sociedades que consolida en Bizkaia -que tributa además de acuerdo a la normativa foral y no con la del Estado- y el 25% en Navarra. De ser así, la Hacienda de Bizkaia ingresará a finales de marzo o principios de abril de 2017, en torno a 120 millones de euros y la navarra los 40 millones restantes.
Y lo cierto es que la lluvia podía haber sido algo mayor de subsistir el impuesto de actos jurídicos para las ampliaciones de capital, que no se aplica desde hace algunos años. La ampliación de capital que abordará Gamesa -prima de emisión al margen- se situará en torno a los 80 millones de euros, lo que hubiese supuesto otros 800.000 euros adicionales. Pecata minuta.
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